problemas-digestivos-sintomas

Principales síntomas de problemas digestivos

Todos los hemos sufrido en mayor o menor medida en alguna ocasión pero, ¿cómo identificarlos? ¿Cuáles son los síntomas de problemas digestivos más habituales?

Todos estamos siempre en la búsqueda de una sensación de bienestar y esta búsqueda también incluye un buen estado de salud. A menudo recurrimos a ciertos hábitos saludables para generar un funcionamiento óptimo de nuestro organismo, pero indudablemente factores como el estrés, por ejemplo, hacen que un cuerpo sano sucumba a algunos problemas como dolores de cabeza o insomnio.

Otros factores como la sensibilidad alimentaria podrían traer consecuencias en la salud estomacal reflejándose en malas digestiones o dolores de estómago. La aparición de estos síntomas no debe verse como algo sin importancia y tampoco de forma aislada: hay que aprender a conocer las señales de alerta del organismo.

Hablemos de las señales: ¿cuáles son los principales síntomas de problemas digestivos?

Los problemas digestivos se pueden reconocer o advertir de varias formas. Hay efectos que son comunes a ellos y que, de una u otra manera, ya sea de forma aislada o conjunta, se presentan en un cuerpo que sufre por ellos. Los efectos más comunes de los trastornos digestivos son:

Sangrado a través del recto

El sangrado rectal puede presentarse a causa de diversas patologías, enfermedades o trastornos. Sin embargo, suele ser un síntoma común de los trastornos digestivos. Tiene lugar cuando, después de la deposición, se observa una presencia leve de sangre, representada comúnmente en un par de gotas.

En algunos casos este sangrado puede apreciarse a simple vista en el inodoro, en el papel higiénico o a través de un examen microscópico, no obstante, la mayoría de los pacientes con sangrado rectal no acuden a consulta puesto que puede ser imperceptible a la vista.

Aunque pudiera estar causado por hemorroides, si no se tiene ningún otro síntoma asociado a ellas merece atención médica, en especial si las heces depuestas son de color negro, en cuyo caso te recomendamos que acudas lo antes posible al centro de salud.

Distensión abdominal

A menudo nos referimos a ella como “hinchazón”. Es frecuente en la ingesta incontrolada de alimentos, es decir, cuando se hacen excesos como en las fiestas o las vacaciones. El síntoma consiste en una sensación de vientre inflamado, o sensación de demasiado lleno, que puede apreciarse en el aumento de volumen del abdomen. También puede sentirse un poco de dolor, presencia de gases o venir acompañado de cambios en la frecuencia de las deposiciones.

Estreñimiento

El estreñimiento o constipación se da por una razón: el intestino grueso empieza a absorber más líquidos de los que necesita, lo cual degenera en un endurecimiento de las heces. Este endurecimiento no permite que el intestino tenga una movilidad adecuada, pero además hace que las deposiciones sean realmente difíciles y en algunos casos, dolorosas. Una persona constipada no suele ir al baño con frecuencia, de hecho, pueden pasar varios días entre una deposición y la otra.

Diarrea

La diarrea es producto de una alteración que se produce en el intestino y que se manifiesta a través de heces acuosas y más blandas de lo normal. El aumento de deposiciones diarias es una señal casi inequívoca de diarrea. En cualquier caso, el paciente debe consumir suficientes líquidos y visitar a un profesional de la salud si, pasados dos días, no ve ninguna mejoría. Sus causas son bastante diversas.

Acidez

Es una sensación desagradable de ardor o quemazón que puede llegar hasta la garganta. Es ocasionada por la regurgitación del ácido gástrico del estómago hacia la faringe, laringe e incluso puede llegar hasta la garganta o mandíbula.

Incontinencia intestinal

La incontinencia intestinal representa un descontrol en el esfínter relacionada a las evacuaciones. Quienes sufren de incontinencia intestinal son incapaces de controlar sus deposiciones o incluso los gases estomacales.

Vómito y náuseas

Representa una expulsión del contenido estomacal que se da de forma violenta y espasmódica. Aunque es también un mecanismo del organismo para expulsar alimentos en mal estado o con sustancias nocivas, representa un síntoma de varias enfermedades. Las náuseas se traducen en ganas de vomitar.

El vómito, al igual que la diarrea, puede traer problemas de hidratación al paciente por lo que no debe dejarse pasar muchos días en acudir a una cita médica si no se ven mejorías.

Dolor en el abdomen

Consiste en un dolor o molestia que se puede presentar desde el pecho hasta la ingle, es decir, la distancia que cubre el abdomen. Sus causas son variadas y la mayoría de las veces no son reflejo de un problema serio, a menos que se acompañen de otros síntomas como sangrado abdominal o sensación de líquido abdominal.

Problemas en la deglución

Consiste en la sensación de dificultad a la hora de ingerir alimentos o bebidas. Esta sensación incluso podría impedir que el estómago reciba el alimento. En algunos casos el paciente manifiesta percibir más lento todo el recorrido del bolo alimenticio.

Aumento o pérdida de peso

El aumento o la pérdida de peso puede estar concatenado a diferentes causas, como por ejemplo como efecto secundario de un medicamento que induce al aumento o pérdida del apetito, pero también es un síntoma común de los trastornos digestivos en los que el paciente experimenta cambios en su peso sin causa aparente.

Reacciones dermatológicas adversas

Se reconocen por manifestaciones cutáneas que son generadas normalmente por alergias originadas en el intestino. Estas manifestaciones se ven reflejadas en erupciones apreciables a la vista, picazón o ambas.

El principal origen de los problemas digestivos: la alimentación

Toda persona en algún momento de su vida ha experimentado uno o más de los síntomas que hemos explicado en los apartados anteriores sin que esto se convierta en un problema frecuente. Pero en algunas ocasiones estas molestias se intensifican y aumentan su aparición, es justo ahí cuando estamos frente a un problema que debe ser diagnosticado.

Sin embargo, el hecho de que se necesite un diagnóstico no implica necesariamente la existencia de una enfermedad crónica. La mayoría de estos problemas tienen su origen en algo más simple: la alimentación.

Puede que la ingesta de unos determinados alimentos o componente específico no siente bien al organismo y que en consecuencia, este reaccione negativamente a él tratando de crear una alerta para evitar su consumo o expulsarlo. Aunque estas dificultades pueden deberse a algún tipo de intolerancia o alergia, lo cierto es que en la mayoría de las veces responden a una simple sensibilidad.
La sensibilidad alimentaria no es lo mismo ni debe confundirse con una intolerancia a los alimentos. De hecho, cada vez más, vemos con preocupación que este término es utilizado a la ligera por los medios de información para explicar el estreñimiento o la distensión abdominal, por ejemplo. La intolerancia alimentaria es un trastorno que solo puede originarse al ingerir alimentos con lactosa o gluten, de hecho, es importante aclarar que cuando el factor desencadenante es este último estamos hablando de una enfermedad autoinmune. El resto de afecciones relacionadas pueden deberse a alergias o, como ocurre en la mayoría de los casos, a sensibilidades.

Algunas personas que practican el auto diagnóstico se sienten desilusionadas cuando ven que sus problemas no desaparecen con una dieta libre de gluten o productos lácteos, además de verse mermada su calidad de vida al tener que excluir, innecesariamente, alimentos que les gustan. La razón de ello es que no tienen ningún tipo de intolerancia sino que padecen cierta sensibilidad.

TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE:

(Ultima modificación: 21 de enero de 2020 a las 13:11)